
Antes de empezar, pedile al vendedor que deje la llave y que el auto esté a temperatura de trabajo: así podés escuchar el motor y probar la caja como corresponde. Si querés la valuación gratis del auto para comparar precio y estado, entrá a valuación gratis.
Controles rápidos antes de arrancar
Abrí el capot y fijate en lo básico sin complicarte: buscá manchas de líquido debajo del auto, olor fuerte a combustible o a quemado, y la presencia de correas rotas o flojas. Mirá el nivel de aceite y la caja de dirección para detectar fugas visibles. Antes de encender, pedile al vendedor el manual y los comprobantes de service; si no los tiene, eso es una advertencia.
Revisá las cubiertas y la suspensión sin subir al auto: apretá con la mano los guardabarros y mirá si el auto queda parejo; mové las ruedas para sentir holguras. Sacá fotos de la patente, del tablero con el motor detenido y del compartimento del motor para comparar después.
Qué hacer en los primeros minutos de manejo
Arrancá y escuchá con atención: el motor sin ruidos metálicos, vibraciones fuertes o golpeteos es un buen signo. Probá aceleraciones suaves y fuertes en una calle segura: prestá atención a tirones, fallas, humo o sonidos irregulares. Si aparece humo al acelerar, frená la prueba y anotá la observación.
Probá la caja de cambios en todas las posiciones que puedas usar mientras manejás: cambios suaves, sin dientes que muerdan al entrar ni ruidos extraños. En un auto automático, sentí si la caja sube y baja de marcha sin tirones bruscos. Si el auto lleva embrague, probá la salida en pendiente y fijate que el pedal tenga recorrido constante.
Chequeá la dirección y el freno: girá en distintos radios y sentí la dirección; si tira hacia un lado o hay holgura, puede ser tren delantero. Probá frenadas progresivas y una de mayor intensidad en una zona segura para notar vibraciones o ruidos en la pedalera. Revisá que no enciendan testigos en el tablero tras maniobras.
Señales que te obligan a pedir más pruebas o parar la compra
Si encontrás ruidos persistentes en motor, caja o tren delantero, pedí que el vendedor lleve el auto a un mecánico de tu confianza; una prueba adicional en banco o un escaneo puede revelar fallas. Exigí el informe de dominio para ver si hay prendas, embargos o inhibiciones antes de cerrar trato; si hay algo, no firmes hasta que el registro seccional indique cómo solucionarlo.
Comprobá que la cédula pertenezca al auto y que el vendedor la entregue; no aceptes que te den solo una fotocopia. Preguntá por las patentes: la deuda se verifica en la oficina de rentas de la provincia o el municipio y es una obligación que puede complicar la transferencia.
Si durante la prueba detectás olor a nafta, humo constante o pérdida de líquidos, frená la negociación: son indicios de problemas mayores que requieren diagnóstico profesional. Cuando todo parezca correcto pero dudás, pedile al vendedor que acepte una revisión en taller antes de firmar la señal.
Antes de acordar el pago o la señal, pedí que te muestren el historial de service y, si querés comparar con otros avisos, consultá el informe completo de anuncios para ver cómo está el mercado del modelo. También podés revisar la ficha del auto en guías de compra específicas para conocer fallas recurrentes del modelo.
Durante la conversación, aprovechá para anotar el número de motor y de chasis y mirá que coincidan con el título del automotor; si algo no cuadra, consultá el registro seccional antes de avanzar. Recordá que la transferencia se completa en el registro y que la cédula se entrega con la venta, así que acordá quién la retiene hasta el trámite.
No te quedes con dudas pequeñas: pedí que todo lo acordado quede por escrito en el boleto de compraventa y revisá el modelo de boleto de compraventa para usarlo como base. Si el vendedor se niega a dejar constancias, consideralo una señal de alarma.
Si te preparás con esta lista y reservás unos diez minutos de manejo conscientes y focalizados, vas a poder detectar la mayoría de los problemas visibles y decidir si conviene seguir o renunciar; pedí un informe o una revisión mecánica si algo no te cierra y no firmes hasta tener esa prueba.
Los costos cambian cada mes y según la provincia. Preferimos no escribir un número que mañana sea mentira: el de tu auto lo ves en la valuación, con la fecha de la tabla de la que sale.


